Imágenes con fines ilustrativos. Tomado de Internet

 

 

Por: Enrique Rivas Leyva

He de confesar que antes no entendía muy bien a que se le llamaba “tachar un carro”.

En un principio pensaba que les ponían una marca para luego hacerles un bajonazo. Tenía la idea también de que el objetivo era únicamente quebrar un vidrio para que sea la señal de que es el carro que tenían que robar.

Ahora puedo entender que el término “tachar” se puede utilizar tanto en una quebradura de vidrio o que te abran el carro de la forma más meticulosa para robarte el radio y tus pertenencias. Eso… eso fue lo que a mí me pasó.

A enero de este año se registraban 320 casos de tachas de vehículos, cifra que disminuyó en comparación del 2011 cuando los números llegaban a 431 según datos oficiales de la Fuerza Pública.

Imagen con fines ilustrativos

Confieso también que al que tacharon en este caso, y de ingenuo, fue a mí. La noche del pasado viernes 3 de agosto deje parqueado mi carro en las afueras del bar restaurante El Sesteo, ubicado en Curridabat,  cuál fue mi sorpresa en el momento de querer encender mi carro: no estaba el radio y el dash estaba despedazado. Luego me percaté que también habían sustraído un bulto con pertenencias personales.

Al preguntarle al “guarda”, claro está que no era del establecimiento, dijo de manera tranquila: enséñeme la ventana quebrada para creerle. Y luego remató diciendo que el carro ya venía así.

Se me achaca entonces mi descuido por no percatarme donde dejo parqueado  mi carro, y más aún no estar vigilándolo. Triste que estas cosas pasen y que a uno le quiten la paz y la tranquilidad, a partir de este momento, en cada salida que realice.

Talvés la culpa fue mía, talvés no. Puede que me haya confiado mucho, pero si yo tuviese el don de la videncia ese día ni siquiera hubiese ido a comer. El punto es que a mí, y estoy seguro que a muchas otras personas también, me tomaron el pelo y luego las consecuencias eran irremediables. Pero siempre queda ese sin sabor de impotencia sumado con cólera por las cosas ocurridas, pero es mejor no amargarse la vida.

Y es que, casos de este tipo se viven a diario. Hace poco menos de un mes Telenoticias reportaba, en su sección “Perros de Traba”, que un usuario del supermercado Mas x Menos – ubicado en Santo Domingo de Heredia – no había recibido respuesta  sobre un  incidente que tuvo donde le tacharon su vehículo.

En lo que a mí caso concierna es “vara” ponerse a hacer un papeleo en el Organismo de Investigación Judicial y perder el tiempo por un robo que no llega al mínimo de sus categorías, esto aún es más triste y lamentable porque uno como siempre queda desprotegido por las autoridades de seguridad.

La única lección que queda de esto es ser aún más cuidadoso del lugar donde se deja el carro. Pero aparte de esto y así lo realizaré de ahora en adelante, los establecimientos – del servicio que sea – perderán un cliente si no cuentan con un parqueo propio privado.

Y como pensé jocosamente… No les deseo el mal a las personas que realizaron los actos, pero ojalá que un día que estén comiendo helado…se les caiga al piso.

Anuncios